LOS CAMINOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA II (segunda parte)
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| LOS CAMINOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA II (segunda parte) |
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Rebelión de Félix DíazSólo por ser sobrino de Porfirio Díaz, cree que tiene derecho al poder y encabeza una rebelión militar en Veracruz; pero entre los militares no es popular, pues consideran que sus ascensos los debe al apellido. Madero envía al general Joaquín Beltrán con 2000 hombres. El 23 de octubre, la rendición del rebelde es grotesca. De la prisión de San Juan de Ulúa Félix Díaz es trasladado a Lecumberri.
1913
A principios de 1913 Madero considera que su gobierno se estabiliza, pero no cuenta con apoyo, pues se ha desligado de las masas campesinas y de sus antiguos partidarios políticos. Se conspira contra su gobierno en las cámaras, en el ejército y hasta en la iglesia. Todos saben que se prepara una rebelión, menos él.
Desde mediados de 1912 se ha estado organizando un cuartelazo, los principales conspiradores son los generales Manuel Mondragón y Manuel Velázquez, apegados a Félix Díaz; por parte de Bernardo Reyes están el general Gregorio Ruiz y su hijo, el Lic. Rodolfo Reyes; hay otro personaje: Cecilio Ocón, recadero de Mondragón. Mediante sobornos han venido entrando y saliendo de las cárceles de Tlatelolco y Lecumberri para ponerse de acuerdo con Reyes y Díaz.
LA DECENA TRÁGICA
Domingo 9 de febrero. A las 5 de la mañana unos 300 alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes -adoctrinados por el general Mondragón- marchan hacia Palacio Nacional y lo toman sin resistencia; al mismo tiempo Mondragón sale del cuartel de Tacubaya con 700 soldados, se dirigen a la prisión de Tlatelolco y liberan al general Reyes. Son las 7 de la mañana cuando Reyes a caballo encabeza al grupo, van a la penitenciaria de Lecumberri y liberan al general Félix Díaz, y a las 8 todos enfilan a Palacio Nacional. Ahí el general Lauro Villar, comandante de la plaza, ha sometido a los aspirantes y emplaza sus tropas en lugares estratégicos; Reyes, Díaz y Mondragón se enteran de lo ocurrido y al llegar a la esquina de Moneda y Santa Teresa se detienen, Reyes no lo hace y avanza a galope, lo siguen algunos soldados y jinetes. Ya frente a Palacio su hijo Rodolfo trata de convencerlo de que no siga sin lograrlo; el general no quiere hacer otra vez el papel de cobarde, llega a la puerta central donde le sale al encuentro el general Villar, a quien Reyes pide dos veces que se rinda y le echa el caballo encima, Villar lo esquiva y da la orden de fuego. Reyes cae acribillado, son las 8:45. En el nutrido tiroteo mueren algunos soldados y muchos civiles curiosos. Díaz, Mondragón y sus seguidores se van a refugiar al cuartel-almacén conocido como “la Ciudadela”.
Madero sale de Chapultepec escoltado por cadetes del Colegio Militar rumbo a Palacio. Victoriano Huerta, enterado de los sucesos, se dirige a la Comandancia militar. Por azar se cruza con Madero y se pone oportunamente a las órdenes del presidente. En palacio el general Villar está herido e incapacitado, Madero nombra a Huerta comandante militar de la plaza. A las 3 de la tarde sale Madero hacia Cuernavaca a buscar al gral. Felipe Ángeles.
Lunes 10. Félix Díaz se entrevista con un compadre de Huerta en la pastelería “El Globo”; Huerta exige la presidencia, Díaz rechaza la propuesta.
Por la mañana de Toluca llega el gral. Aureliano Blanquet con sus tropas. Por la tarde regresa Madero con el general Ángeles y 2000 hombres, intenta nombrar a Ángeles comandante de la plaza, pero los asesores militares se oponen. Gustavo Madero aconseja a su hermano desconfiar de Huerta.
Miércoles 12. El embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, acompañado de los ministros de España e Inglaterra, visita a Madero y le exige garantías, éste le asegura que la Ciudadela será sometida muy pronto. Wilson marcha a la Ciudadela y se entrevista con Félix Díaz.
Jueves 13. Continúan los ataques simulados de Huerta a la Ciudadela, que además permite que sus ocupantes reciban toda clase de auxilio y provisiones, y en los días siguientes lanza a los “irregulares” (antiguos revolucionarios) fieles a Madero por delante en los ataques a una muerte segura.
Lunes 17. Huerta y Félix Díaz desayunan juntos. Continúan los incendios y saqueos. Por la tarde Gustavo Madero hace llevar a Huerta a su oficina y lo hace prisionero. Por orden del presidente, su hermano y Huerta son llevados a la presidencia y pide que hagan las paces. Los rivales acuerdan comer juntos al otro día.
Martes 18. Al mediodía un grupo de senadores se presenta ante Madero y le piden que renuncie, él les reclama los oscuros intereses que los mueve a ellos, a Huerta y Lane Wilson. Poco después se da una refriega en el salón de acuerdos, Madero salva la vida y cuando baja al patio de Palacio, el general Aureliano Blanquet lo hace prisionero.
A las 13:30 Huerta, Gustavo Madero se reúnen en el restaurante “Gambrinus” para comer. Huerta tiene una llamada telefónica, es Blanquet quien le dice que ha cumplido sus órdenes; se retira. Un pelotón de soldados toman presos a Gustavo Madero y a Adolfo Bassó, y son llevados a la Ciudadela, ahí el general Mondragón los entrega a Cecilio Ocón, y éste resuelve fusilarlos. Por la noche, los reos son sacados al exterior del edificio, la soldadesca quiere jugar con el ojo de vidrio de Gustavo y empieza su salvaje tortura. Un soldado, con su bayoneta, le saca el ojo bueno y lo deja ciego. Gustavo, con gritos de dolor, corre de allá para acá hasta que un soldado o el mismo Ocón le dispara por la espalda, ya caído es acribillado. En seguida Bassó es pasado por las armas.
A las 21:30 Huerta y Félix Díaz, ante el embajador Wilson, firma el Pacto de la Embajada, en el que se da por inexistente el Poder Ejecutivo, Huerta será presidente interino y Díaz candidato a la presidencia en las próximas elecciones.
Miércoles 19. Madero es presionado para que renuncie, está de acuerdo si él mismo, su hermano Gustavo -ignora su muerte-, el Lic. Pino Suárez y el Gral. Ángeles, también prisionero, con sus familias, son llevados a Veracruz para salir al extranjero; Huerta acepta. Ya entrada la noche se firman las renuncias.
Huerta pide a Lascuráin entregue las renuncias a la Cámara de Diputados y por ley el Congreso designa a Lascuráin presidente, éste nombra secretario de gobernación a Huerta y en seguida renuncia. A las 23:20 Victoriano Huerta protesta como presidente de la República.
Sábado 22, a las 22:30, en dos autos Madero y Pino Suárez son llevados a la penitenciaria de Lecumberri, se detienen ante el portón y luego continúan hacia el sur para entrar por la calle de atrás; en la oscura calle lateral, el mayor Francisco Cárdenas, custodio de Madero, detiene la marcha, pide a éste que baje y le dispara a bocajarro un balazo en la cabeza. El cabo Rafael Pimienta, en el otro auto, hace lo mismo con Pino Suárez.
Domingo 23. Los periódicos publican que Madero y Pino Suárez han muerto en una balacera provocada por una banda de maderistas que trataron de rescatarlos.
Pies de foto:
Francisco Villa
Francisco León de la Barra
Pascual Orozco
Decena Trágica
Desde mediados de 1912 se ha estado organizando un cuartelazo, los principales conspiradores son los generales Manuel Mondragón y Manuel Velázquez, apegados a Félix Díaz; por parte de Bernardo Reyes están el general Gregorio Ruiz y su hijo, el Lic. Rodolfo Reyes; hay otro personaje: Cecilio Ocón, recadero de Mondragón. Mediante sobornos han venido entrando y saliendo de las cárceles de Tlatelolco y Lecumberri para ponerse de acuerdo con Reyes y Díaz.
LA DECENA TRÁGICA
Domingo 9 de febrero. A las 5 de la mañana unos 300 alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes -adoctrinados por el general Mondragón- marchan hacia Palacio Nacional y lo toman sin resistencia; al mismo tiempo Mondragón sale del cuartel de Tacubaya con 700 soldados, se dirigen a la prisión de Tlatelolco y liberan al general Reyes. Son las 7 de la mañana cuando Reyes a caballo encabeza al grupo, van a la penitenciaria de Lecumberri y liberan al general Félix Díaz, y a las 8 todos enfilan a Palacio Nacional. Ahí el general Lauro Villar, comandante de la plaza, ha sometido a los aspirantes y emplaza sus tropas en lugares estratégicos; Reyes, Díaz y Mondragón se enteran de lo ocurrido y al llegar a la esquina de Moneda y Santa Teresa se detienen, Reyes no lo hace y avanza a galope, lo siguen algunos soldados y jinetes. Ya frente a Palacio su hijo Rodolfo trata de convencerlo de que no siga sin lograrlo; el general no quiere hacer otra vez el papel de cobarde, llega a la puerta central donde le sale al encuentro el general Villar, a quien Reyes pide dos veces que se rinda y le echa el caballo encima, Villar lo esquiva y da la orden de fuego. Reyes cae acribillado, son las 8:45. En el nutrido tiroteo mueren algunos soldados y muchos civiles curiosos. Díaz, Mondragón y sus seguidores se van a refugiar al cuartel-almacén conocido como “la Ciudadela”. Madero sale de Chapultepec escoltado por cadetes del Colegio Militar rumbo a Palacio. Victoriano Huerta, enterado de los sucesos, se dirige a la Comandancia militar. Por azar se cruza con Madero y se pone oportunamente a las órdenes del presidente. En palacio el general Villar está herido e incapacitado, Madero nombra a Huerta comandante militar de la plaza. A las 3 de la tarde sale Madero hacia Cuernavaca a buscar al gral. Felipe Ángeles.
Lunes 10. Félix Díaz se entrevista con un compadre de Huerta en la pastelería “El Globo”; Huerta exige la presidencia, Díaz rechaza la propuesta.
Por la mañana de Toluca llega el gral. Aureliano Blanquet con sus tropas. Por la tarde regresa Madero con el general Ángeles y 2000 hombres, intenta nombrar a Ángeles comandante de la plaza, pero los asesores militares se oponen. Gustavo Madero aconseja a su hermano desconfiar de Huerta.
Miércoles 12. El embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, acompañado de los ministros de España e Inglaterra, visita a Madero y le exige garantías, éste le asegura que la Ciudadela será sometida muy pronto. Wilson marcha a la Ciudadela y se entrevista con Félix Díaz.
Jueves 13. Continúan los ataques simulados de Huerta a la Ciudadela, que además permite que sus ocupantes reciban toda clase de auxilio y provisiones, y en los días siguientes lanza a los “irregulares” (antiguos revolucionarios) fieles a Madero por delante en los ataques a una muerte segura.
Lunes 17. Huerta y Félix Díaz desayunan juntos. Continúan los incendios y saqueos. Por la tarde Gustavo Madero hace llevar a Huerta a su oficina y lo hace prisionero. Por orden del presidente, su hermano y Huerta son llevados a la presidencia y pide que hagan las paces. Los rivales acuerdan comer juntos al otro día.
Martes 18. Al mediodía un grupo de senadores se presenta ante Madero y le piden que renuncie, él les reclama los oscuros intereses que los mueve a ellos, a Huerta y Lane Wilson. Poco después se da una refriega en el salón de acuerdos, Madero salva la vida y cuando baja al patio de Palacio, el general Aureliano Blanquet lo hace prisionero.
A las 13:30 Huerta, Gustavo Madero se reúnen en el restaurante “Gambrinus” para comer. Huerta tiene una llamada telefónica, es Blanquet quien le dice que ha cumplido sus órdenes; se retira. Un pelotón de soldados toman presos a Gustavo Madero y a Adolfo Bassó, y son llevados a la Ciudadela, ahí el general Mondragón los entrega a Cecilio Ocón, y éste resuelve fusilarlos. Por la noche, los reos son sacados al exterior del edificio, la soldadesca quiere jugar con el ojo de vidrio de Gustavo y empieza su salvaje tortura. Un soldado, con su bayoneta, le saca el ojo bueno y lo deja ciego. Gustavo, con gritos de dolor, corre de allá para acá hasta que un soldado o el mismo Ocón le dispara por la espalda, ya caído es acribillado. En seguida Bassó es pasado por las armas.
A las 21:30 Huerta y Félix Díaz, ante el embajador Wilson, firma el Pacto de la Embajada, en el que se da por inexistente el Poder Ejecutivo, Huerta será presidente interino y Díaz candidato a la presidencia en las próximas elecciones.
Miércoles 19. Madero es presionado para que renuncie, está de acuerdo si él mismo, su hermano Gustavo -ignora su muerte-, el Lic. Pino Suárez y el Gral. Ángeles, también prisionero, con sus familias, son llevados a Veracruz para salir al extranjero; Huerta acepta. Ya entrada la noche se firman las renuncias.
Huerta pide a Lascuráin entregue las renuncias a la Cámara de Diputados y por ley el Congreso designa a Lascuráin presidente, éste nombra secretario de gobernación a Huerta y en seguida renuncia. A las 23:20 Victoriano Huerta protesta como presidente de la República.
Sábado 22, a las 22:30, en dos autos Madero y Pino Suárez son llevados a la penitenciaria de Lecumberri, se detienen ante el portón y luego continúan hacia el sur para entrar por la calle de atrás; en la oscura calle lateral, el mayor Francisco Cárdenas, custodio de Madero, detiene la marcha, pide a éste que baje y le dispara a bocajarro un balazo en la cabeza. El cabo Rafael Pimienta, en el otro auto, hace lo mismo con Pino Suárez.
Domingo 23. Los periódicos publican que Madero y Pino Suárez han muerto en una balacera provocada por una banda de maderistas que trataron de rescatarlos.
Pies de foto:
Francisco Villa
Francisco León de la Barra
Pascual Orozco
Decena Trágica
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